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                                                    TECNOLOGÍA QUE NOS ALEJA

Por: Gabriela Rosario Callisaya Paye

Hace unos 15 años atrás, recuerdo que las citas que se hacían entre personas por un determinado compromiso, eran más serias a comparación de las que ahora hacen y ¿cómo es que la tecnología, que normalmente suele ayudar al ser humano a desarrollarse, ahora perjudica en su desenvolvimiento diario? Quizá en cierta forma fuimos parte de una regresión evolutiva, donde si bien ahora estamos conectados con el mundo, pues al parecer estamos desconectados de nuestro entorno.

Claro ejemplo de una globalización estrepitosa, son la llegada de los equipos móviles de comunicación, que a diferencia de los tradicionales Handys que sólo usaban militares, ahora llegaban a innovar el mercado boliviano allá por los años 2000, donde era un lujo contar con un equipo de telefonía móvil para una sola persona e incluso esa persona pagaba por llamar y para recibir llamadas, cosa que a nadie le extrañaba por que suponían era democrático pagar por comunicarse vía ese medio, la era del control remoto y la competencia tecnológica había comenzado.
Sin duda los equipos móviles más vendidos esa época, costaban mucho dinero por lo cual pocas personas podían tener acceso a los mismos y si lo hacían, pues inmediatamente se convertían en la persona más popular del vecindario, quien no recuerda esos estuches a la cintura para cuando llego los teléfonos móviles «smart» pero que aún tenían la antena desplegable incorporada y su pantalla analógica que no pasaba de 8 o 9 caracteres. Para ese entonces el saber dónde estabas sólo requería de dos personas que puedan comunicarse vía celular, y eso en cierta forma, mantenía el compromiso, como cito en un inicio, entre dos personas ante una cita o compromiso por lo cual fallar estaba prohibido.

Con el pasar del tiempo estos equipos móviles fueron cambiando, una pantalla digital que permitía acceder a muchos más caracteres que uno analógico, ya daba paso a una generación de texto o SmS, donde se impuso la cultura del «Texting», ahora no sólo se podía uno comunicar con otro con llamadas, sino también con mensajes de texto, lo cual fue uno de los primeros pasos, a mi parecer  para perder la credibilidad del compromiso, donde uno toma más valentía al escribir que al hablar, otra era había comenzado. Estos mensajes, al igual que las llamadas, a un inicio tenían un costo elevado para enviarlo y/o recibirlo, pero donde al ver la magnitud de las personas que accedían a comprar los móviles digitales las empresas telefónicas entraron en competencia para complacer al usuario con precios módicos en cuanto al uso de su servicio.  
El tiempo pasó a ser el enemigo de los bolsillos de los ciudadanos que ya tenían como prioridad el poder comunicarse de una manera individual, pues si bien fueron bajando los costos del servicio en mensajes de texto, las llamadas aún mantenían cierto margen de acceso, por lo cual la población de se volcó a usar los SmS como medio de comunicación entre dos o más personas, esto ya daba inicio a un alejamiento del entorno cercano del usuario, donde si bien podía estar en contacto con personas a miles de kilómetros, se enfocaba sólo en escribir en su equipo móvil, ignorando en cierta forma las cosas que pasaban a su alrededor, la familia, los amigos, el estudio, de pronto pasan a segundo plano en un mundo donde la tecnología de nuevo había atrapado a las personas, como lo hizo la televisión en su determinado tiempo.
No es necesario hablar de la época en la que vivimos, donde el Whatsapp, Facebook, y otras redes sociales se apoderaron de una buena cantidad de personas, en especial de los jóvenes, causando una perspectiva del mundo actual en que viven y comparando su situación  con el de otras personas ajenas a su sociedad en la que viven, provocando un distanciamiento de su entorno pero al mismo tiempo alimentando su sed de conocimiento y curiosidad, en una red que simplemente ya se volvió una necesidad.



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